Jóvenes que naufragaron en alta mar fueron rescatados
Una noche a la deriva. Así fue el dramático episodio por el que atravesaron los jóvenes Luciana Dangond y Gerónimo Ibarra Cavalli, quienes desaparecieron mientras se movilizaban en un jet ski entre Barú y las Islas del Rosario
Después de casi un día de incertidumbre y una intensa operación de búsqueda que terminó de manera exitosa, los dos jóvenes relataron los angustiantes momentos que vivieron mientras permanecieron a la deriva en el mar Caribe, convencidos en varios momentos de que no sobrevivirían.
Gerónimo contó que la emergencia comenzó pocos minutos después de iniciar el recorrido, cuando la moto acuática presentó una falla por falta de combustible.
“Cuando nos montamos la moto estaba pitando. Le pregunté a la persona que nos la entregó qué pasaba y me respondió que era la gasolina, pero que alcanzaba para un rato más. A los diez minutos ya no duró. Nos quedamos esperando que fueran a buscarnos, pero eso nunca pasó”, relató.
Ante la imposibilidad de recibir ayuda, ambos tomaron la decisión de abandonar el jet ski e intentar nadar hacia la orilla, pero los fuertes vientos y la marea imposibilitó esa opción.
tando llegar y no pudimos. Cuando anocheció vimos las lanchas de la Policía, los helicópteros y los drones, pero de noche era muy difícil que nos vieran”, recordó.
Durante la madrugada, el frío se convirtió en otra amenaza y agudizó el duro momento que estaban viviendo.
“Hicimos un plan para aguantar la noche. Nos amarramos los chalecos salvavidas, cruzamos las piernas para conservar el calor y usamos los chalecos como almohadas. Cada tres minutos una ola nos golpeaba la cabeza y nos despertaba. Al amanecer la única opción era seguir nadando hasta que nos rescataron cerca de las 11 de la mañana.”
Pese a las difíciles condiciones, Gerónimo aseguró que nunca dejaron de buscar una salida y destacó el despliegue realizado por las autoridades.
“Vimos una moto de agua, una avioneta de la Armada y un buque. Al final la moto de agua regresó y esa fue nuestra esperanza. Teníamos un plan de llegar a una isla y seguir avanzando de una a otra hasta encontrar ayuda”, expresó.
La joven aseguró que hubo momentos en los que creyó que no saldrían con vida.
“Llegó un punto en el que dije: ‘Ya, nos vamos a morir’. Más que pensar en mí, pensaba en mis papás, en mi familia. Esa sensación fue horrible.”
La falta de comunicación agravó la angustia de los jóvenes: “No teníamos nada: ni celular, ni reloj. Perdimos completamente la noción del tiempo. No sabíamos cuánto llevaba pasando todo.”
Uno de los momentos más desesperantes ocurrió durante la búsqueda nocturna, cuando veían pasar a los equipos de rescate, pero no lograban llamar su atención.
“Veíamos las embarcaciones buscándonos, nosotros gritábamos ‘¡auxilio!’, movíamos los brazos, pero no nos escuchaban. Eso fue devastador.”
