Junior cedió 2 puntos ante Millonarios en Barranquilla.
Totalmente bloqueado. Por el rival y por sus incapacidades. Junior careció de ideas, de ingenio, de creatividad, de sorpresa y acierto, y terminó sucumbiendo 1-0, ante un Millonarios compacto y táctico en defensa que supo cerrar todos los caminos hacia el gol.
Rodrigo Contreras, en el minuto 90, al aprovechar una bola de Andrey Estupiñán y disparar un balazo certero, consiguió la única diana del juego en un estadio Romelio Martínez que tenía inhabilitada la tribuna de norte por la sanción de dos fechas por el uso de pólvora en la final del torneo pasado.
Cero puntos, cero goles, cero claridad, cero opciones realmente claras para anotar. Cero en la cancha y cero en la dirección técnica, donde Alfredo Arias falló en la alineación y en las sustituciones.
‘El Tiburón’ fue un equipo impotente y torpe para atacar, con laterales centrando al ‘hombre invisible’, con extremos correlones y superados, con un delantero ‘9’ extraviado y errático.
No alcanzó con el carácter, la enjundia e insistencia de Jermein Peña, que desde atrás agarró la lanza y luchó por tratar de abrir el marcador, tampoco con la habilidad de Luis Fernando Muriel, que intentaba inspirarse solo contra el mundo.
Junior chocó como mosca en ventanal. No hallaba forma de filtrar la poblada resistencia de los azules, que formaron a tres defensas centrales.
La idea inicial de los rojiblancos fue presionar, acosar y recuperar rápido y con agresividad la pelota. No darle respiro al visitante. Lo lograba, pero hasta cierto punto. No pasaba del borde del área, donde el trío de zagueros, Llinás, Mosquera y Arias, con el respaldo de los laterales Sebastián Valencia y Jhomier Guerrero, que se jugaba su partido aparte, resultaron centinelas que no se durmieron ante los acercamientos del local, y se mostraron firmes. Hicieron sentir la pierna fuerte y no regalaron nada.
Guerrero, que volvía a Barranquilla tras su reciente salida del cuadro tiburón, jugó con el cuchillo en los dientes y protagonizó varios cuerpo a cuerpo y jugadas divididas que, después de los reclamos del banco técnico de Junior, lo hicieron acreedor de una tarjeta amarilla.
Millonarios, que se veía feliz y conforme con el 0-0, terminó arriesgando un poco más en ataque y en la agonía del compromiso encontró el gol de la victoria.
Sí, como dice Arias, esto no es como comienza, sino como termina, pero si Junior sigue como ha empezado, probablemente el DT ni siquiera termina dirigiendo. Hay que mejorar demasiado. Anoche fue cero en todo.
