Abelardo de la Espriella encuadra en la "Fábula de las Uvas"
El candidato a la presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha mantenido en la clandestinidad la estrategia que lo ha sostenido marcando en las encuestas al hacerle creer a la opinión pública que es una persona dócil, ejemplar, humanitaria y patriota, cuando la realidad es otra, a Abelardo de la Espriella, lo señalan de ser una persona soberbia, arrogante, discriminatoria y huérfana de la gerencia pública dentro de la estructura del Estado.
Es un peligro inminente tener a una persona déspota de presidente que confunde lo privado con lo público, y que está convencido que la lucha con las mafias del narcotráfico y confrontar a las fuerzas al margen de la ley como el ELN, el EGC y las Bacrim se exterminan con la fuerza pública, caiga quien caiga, y que el derramamiento de sangre sea la agenda de gobierno y el marco estadístico de una guerra sin limites.
Abelardo de la Espriella. no es una agenda política y menos programática, es solo una pasión u obsesión de poder, de querer ser presidente solo por capricho, más no porque lidera una estructura política dentro del marco legal y constitucional, convencido que a la presidencia se llega con mediciones de las encuestas y con el aval del pueblo, cuando la realidad política es otra, a la presidencia se llega con poder político y electoral, con aliados y propuestas claras desde la óptica de la función pública regladas en el ordenamiento jurídico.
Sería una gran equivocación sentar en el trono a una persona que no conoce como funciona el Estado, las normas que rigen la estructura financiera del gobierno central y pretender administrar los recursos del Estado como un bufete de abogados o una cadena de almacenes o centros comerciales, cuando la empresa privada genera utilidades y la gestión púbica resuelve los problemas de la sociedad.
Resulta inherente elegir a una persona que no tiene la experiencia en la función pública, no tiene las competencias para ser un gerente público y está lejos el sentir humanitario para resolverle los problemas a los pobres, que son los que necesitan mejorar su calidad de vida y su estatus social, por lo que el señor Abelardo de la Espriella está distante de estos tópicos de la administración pública.
Si con el presidente Gustavo Petro, el cambio se inicio pero se estancó por no haber armonía con el legislativo, al no existir una agenda programática que garantizara la gobernabilidad del señor presidente Gustavo Petro, con Iván Cepeda será traumática la relación con el Congreso, ahora podríamos imaginar que el magnate y el catón de la moral Abelardo de la Espriella, que es el gran luchador contra la corrupción administrativa, como piensa tener gobernabilidad, si el que aprueba las leyes es el Congreso, y para ello necesita tener bien engrasada la maquinaria para que el Estado Funcione y lo más grave es que no tendrá mayorías para aprobar sus iniciativas si es que las tiene, y para poder contar con una mayoría en el gobierno tiene que desprenderse de gran parte del poder que administrará, pero como eso es corrupción, entonces tendrá que gobernar con el presupuesto nacional y hacerlo desde el Salvador para poder tomar las grandes decisiones, entre éstas, la del confrontamiento armado con fuerzas al margen de la ley y las mafias del narcotráfico, esto implicaría convertirse en objetivo militar de estas estructuras de connotación transnacional.
Para concluir podemos observar que Abelardo de la Espriella, es una incógnita, es una farsa que le está costando un dineral al Estado por el tema de la reposición de votos y un mercader disfrazado de oveja que ha venido victimizándose para generar popularidad y lastima ante la opinión pública para captar votos de opinión, pero lo más grave es que replica a Nayib Bukele, quiere ser como el presidente del Salvador, que hasta en su apariencia pretende ser igual, como también pretende copiar su sistema de gobierno, y con esto lograr que los colombianos lo comparen con el presidente del Salvador y lo vean como el mesías de Colombia. Lo insólito de esta historia o fábula es que el señor Abelardo de la Espriella ya se cree presidente de Colombia.

“La Fábula de las Uvas”
La famosa “fábula de las uvas”, atribuida al escritor griego Esopo, narra la historia de una zorra hambrienta que intenta alcanzar un racimo de uvas muy alto. Al no lograrlo tras varios intentos, se rinde y finge que no las quiere, diciendo que seguramente están verdes o amargas.
La Historia
Un día caluroso, una zorra sedienta caminaba por el campo cuando vio un hermoso racimo de uvas grandes y jugosas que colgaban de una parra muy alta.
Con muchas ganas de comerlas, se puso de puntillas y estiró el cuerpo, pero no logró alcanzarlas. Sin darse por vencida, tomó impulso y saltó con todas sus fuerzas una y otra vez, pero las uvas seguían estando demasiado lejos.
Finalmente, agotada, frustrada y al ver que le era imposible conseguirlas, se dio media vuelta y dijo con desdén:
—No me importan; en realidad ni siquiera están maduras, seguro que están muy agrias y no saben bien.
Y así, se marchó con la cabeza en alto.
Moraleja
La fábula enseña que a menudo las personas fingimos desprecio o inventamos excusas para justificar aquello que deseamos pero que está fuera de nuestras posibilidades.
Aplicación práctica: Nos ayuda a comprender cómo, por orgullo, solemos devaluar y criticar lo que no podemos alcanzar, en lugar de reconocer nuestras limitaciones o esforzarnos más para conseguirlo.
Abelardo de la Espriella, proclamará que el pueblo no lo apoyó para ser presidente de Colombia, pero no reconocerá su derrota y buscará todas las justificaciones para no admitir que no es y nunca será su tiempo para ser presidente de Colombia.




