Con la jornada del 18 de marzo del presente, cuando el pueblo se volcó a las calles de las diferentes ciudadades del país en respaldo a la reforma laboral y a la consulta popular promovida por el presidente Gustavo Petro, quedó demostrado que las marchas sociales y el derecho a la protesta como derechos constitucionales no definen la aprobación o no de un acto legislativo tanto en las comisiones como en la plenaria del senado.
De hecho el presidente de Colombia, Gustavo Petro, Decretó día cívico el 18 de marzo de 2025, fecha para la cual se había programado la votación de la ponencia positiva para archivar la reforma laboral presentada por el gobierno nacional, pensando que las marchas influirían en la decisión de los ocho senadores que aprobaron la ponencia de archivo, pero ya la reforma laboral estaba en cuidados intensivos.
A saber en medio de las marchas que fueron un éxito para el gobierno nacional pero no para aprobar la reforma laboral sino para mostrarle a la oposición que todavía el presidente Gustavo Petro cuenta con el arraigo popular que lo llevó a la presidencia y que todavía tiene capacidad de convocatoria, pero eso no define las mayorías para aprobar sus reformas sociales, entre otras cosas las mayorías las tiene la oposición y el poder legislativo es el órgano que define la aprobación de los actos legislativos o iniciativas presentadas por el ejecutivo.
En tal sentido la Comisión Séptima del senado con los mismos ocho votos que logró la ponencia positiva para archivar la reforma laboral, con esos mismos ochos votos se hundió la reforma laboral la cual fue archivada.
En contexto y por los enfrentamientos del Congreso con el presidente Gustavo Petro y al haber reventado autoritariamente la Unidad Nacional, lograda en consenso al inicio de su gobierno se estaban concertando y aprobando sus iniciativas, pero pudo más la soberbia que la razón o la lógica política del presidente Gustavo Petro, al pretender cambiar un sistema de gobierno en un abrir y cerrar de ojos, cuando lo que debió fue mantener las mejores relaciones con el Congreso y que sus iniciativas naveran en mar abierto y no en medio de turbulencias.
Esto, a nuestro criterio, fue el craso error político del señor presidente de Colombia Gustavo Petro, por lo que hoy el Congreso o la oposición le está facturando y que por demás trastoca sus intereses económicos y políticos.
A estas alturas del partido y cerca de un debate electoral es imposible que el presidente Gustavo Petro logre concertar con el Congreso para poder conformar una mayoría que le permita dar tránsito a sus reformas sociales sin objeciones o talanqueras, le toca acudir a la consulta popular y buscar un conceso con algunas senadores para confirmar una mayoría transitoria solo para buscar la aprobación la consulta popular o en su defecto la oposición acepte y asimile el reto de darle paso a la consulta para tratar de derrotar al presidente Gustavo Petro en la urnas.
De todas maneras el presidente adoptará por Decreto algunos de los postulados de la reforma laboral, salud y pensional, que las leyes y la Constitución Política se lo permitan.
El president Gustavo Petro ganó en las marchas aumentar un poco más su popularidad y su ego pero perdió contundentemente en la Comisión Séptima del senado, porque ocho senadores de diferentes partidos archivaron la reforma laboral.





