El Junior de Barranquilla a un paso de coronarse campeón de la Liga BetPlay.
El cuadro rojiblanco tomó la ventaja en la final de la Liga BetPlay del fútbol colombiano, al derrotar al Deportes Tolima en el estadio Metropolitano 3-0 y con este resultado solo faltaría jugar los 45 minutos restantes de visitante y poder mantener el marcador o por lo menos guardar la diferencia de goles.
El cuadro Juniorista jugó a lo campeón, con jerarquía, grandeza y contundencia, Junior avasalló a los ‘Pijaos’ en el primer partido de la serie final de la Liga II, en un estadio Metropolitano encendido con miles de bengalas y con la pasión de una hinchada que dio un valioso aporte de aliento y presión.
La etapa inicial comenzó totalmente favorable para Junior. Desde el primer minuto se vio lo que podía ser el partido: un Enamorado enchufado e incontrolable y una defensa visitante titubeante y acosada.
‘El Tiburón’ salió a comerse vivo al ‘Pijao’ y a los 4 minutos ya estaba masticando el primer bocado de alegría, un golazo, un señor gol, uno de museo, uno para Puskas. ¡Un pepazo de Enamorado!
El extremo barranquillero recibió un pasesote largo de Paiva, que hizo gala de inteligencia y precisión, agarró el balón, eludió a Junior Hernández con un vistoso amague como de taquito y se quitó de encima a Rovira con otra finta. A los dos los dejó desparramados antes de apretar el gatillo y perforar el ángulo superior derecho de Neto Volpi, cuyo esfuerzo y estirada fueron en vano.
El ‘Metro’ estalló extasiado por esa encantadora anotación. Un arranque espectacular que incrementó los nervios de un Deportes Tolima, que solo se apoyaba en el carácter de Marlon Torres.
El resto del cuadro pijao, a pesar de las permanentes indicaciones de Lucas González en el zona técnica y las pausas por el humo de las bengalas que se apoderaba del estadio, estaba intimidado y atormentado.
Jesús Rivas, a los 13 minutos, casi pone el 2-0, pero su pique al espacio para aprovechar una brillante asistencia de Chará, y su posterior remate, se quedó en las manos de providenciales de Volpi. El guardameta brasileño evitó un 2-0 tempranero.
En el momento en que los pupilos de González amenazaban con empatar, Junior se sacudió y armó una jugada ofensiva que terminó en el gol de Castrillón, en el minuto 36.
El antioqueño redondeó una faena en la que participaron vistosamente Enamorado, Guerrero y Paiva. Otro golazo desde la concepción colectiva de la jugada.
Con el impulso anímico de ese tanto, que volvió a sumir en la desconfianza al Tolima,llegó el tercero. Una asistencia punzante de Didier a la que llegó puntual Enamorado, significó el 3-0.
Fue tan efectiva y bella la recepción, la manera en que se perfiló y el avance de Enamorado como lo fue su definición ante Volpi. Un toque sutil por encima del buen cuidapalos extranjeros.
El 3-0 prendió un carnaval monumental de bengalas, cánticos, gritos, júbilo, felicidad, emoción. Latían las tribunas del ‘Metro’ en medio de tanta dicha y orgullo por ese equipo que aplastaba a su adversario y le acomodaba tres goles en una final.



